lunes, 3 de agosto de 2015

Cuento - La Última Función del Circo

   La función principal del circo acababa de comenzar, aún había algunos espectadores acomodándose en sus asientos cuando el presentador comenzó a hablar.


—Muy buenas noches damas y caballeros... —La gente comenzó a aplaudir—, a continuación tendremos...

Ruperino, el payaso tristón entró a la pista interrumpiendo el dialogo del presentador caminando torpemente en un evidente estado de ebriedad. En una mano tenía una botella de whisky y en la otra un revolver. La gente comenzó a reír y a aplaudir.

—Bueno, parece que nuestro amigo el payaso Ruperino decidió adelantar su entrada —dijo el presentador sonriente, mientras hacía señas con su mano a sus compañeros detrás de bambalinas.

El payaso se dirigió hacia el presentador y le arrebató el micrófono, no sin antes tropezar y casi caer de bruces al piso. La gente volvió a reír.

— ¿Que miran?, hic... ¿Acaso nunca vieron un payaso borracho con un revolver en su mano? —dijo alzando el arma y balanceándose de aquí para allá.

El presentador, intentó tomar el micrófono nuevamente, pero el payaso lo empujó y le apuntó con el arma.

—Oye, oye, oye. Las cosas se piden con respeto. ¿Quieren que le dispare a este papanatas? —preguntó al público.

—¡Si! —gritaron todos al unísono.

—Si... tal vez debería hacerlo, ¿saben porque? —preguntó y entonces tomó un trago de la botella de whisky— el muy pillo me quiso robar a mi novia Clarabella.

La gente abucheó la actitud del presentador.

Enseguida, Clarabella entró en escena corriendo y se tropezó cayendo al piso. Vestía un tutú rosado, su nariz roja y con el maquillaje blanco borroneado por las lágrimas.

La gente aplaudió y rió.

—¡Ruperino! ¡Basta! —dijo Clarabella desde el piso— vas a ir preso, dejá ese revolver.

—Oh, la hermosa Clarabella vino a pedir disculpas, y quiere que deje el revólver —respondió irónicamente— ¿ustedes quieren que deje el revólver?

—¡No! —el público volvió a repetir mientras otros tres payasos rodeaban a Ruperino acercándosele agazapados por detras.

—Cuidado Ruperino, te van a agarrar —gritó un pequeño sentado en la primera fila y todos rieron.

Ruperino giró rápidamente, disparó un tiro al aire y le lanzó la botella al payaso Pirulín dándole en la cabeza y tirándolo al piso semi inconsciente. El público reía como nunca lo había hecho. Los otros payasos que lo acechaban se detuvieron al ver a su compañero en el piso. Enseguida dos enanos entraron en una mini ambulancia, cargaron al payaso herido, y salieron a toda velocidad.

El presentador intentó retirarse, pero Ruperino se lo impidió.

—Oiga, ¿adonde cree que va?, usted es parte de este acto y este acto no termina hasta que yo lo diga —gritó claramente alcoholizado.

Clarabella, se acercó a ruperino y se arrodilló a sus pies.

—Te lo pido por favor, dame el arma —susurró llorando.

—¿Me engañas con el presentador y pensás que tenes el derecho a decirme que hacer?

—No te engañe, fue solo un beso. Un beso de amigos, yo te amo —dijo clarabella tomándolo de la pierna.

Por un instante Ruperino se quedó pensativo, y entonces bajo el revólver.

—¡Que se besen! ¡Que se besen! —coreaba la multitud.

Clarabella se puso de pie y Ruperino cerró sus ojos, esperando el beso que la multitud pedía. Pero entonces los otros dos payasos, el presentador, el viejo que vendía manzanas acarameladas, y la mujer barbuda se lanzaron sobre Ruperino lanzándolo al piso haciéndole volar el arma de su mano. Todos juntos comenzaron a forcejar para intentar dominarlo, mientras la gente reía.

—Eres un ingenuo, yo realmente amo al presentador —gritó Clarabella llena de odio.

A algunas mujeres del público el acto les pareció de mal gusto, pero los hombres y niños gritaban emocionados por la acción.

Entonces, cuatro policías entraron corriendo al lugar y separaron a los protagonistas del acto. Nadie había notado que los policías no eran payasos, aunque muchos podrían haber jurado que tenían narices rojas. A duras penas, Ruperino se puso de pie y los policías lo esposaron, para entonces retirarlo del lugar.

Antes de que el payaso esposado abandonase la pista, uno de los enanos entró corriendo y golpeó a Ruperino en sus genitales haciendolo doblar de dolor. La gente volvió a reír y aplaudieron como si hubiese sido el mejor espectáculo de todos los tiempos.

Lo cierto es que el circo ya no volvió a abrir, Ruperino paso tres semanas preso, el payaso Pirulín recibió cinco puntos por el corte en su cabeza, el presentador termino enamorándose de la mujer barbuda después de verla afeitada y Clarabella, que claramente era una zorra, decidió nunca más involucrarse con payasos ni presentadores.

5 comentarios:

  1. Jaja 😆. Cual personaje vendrías a ser ?

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  2. Cuando uno empieza a escribir puede que haga ciertas referencias o dé rasgos de su personalidad a algun personaje, pero con el tiempo y a medida que vas aprendiendo te vas dando cuenta que mientras sigas haciendo eso vas a estar limitado y todos tus personajes haran o diran lo mismo, entonces uno pasa esa barrerar y comenzas a escribir sin referencias a tu persona, y ya no creas desde tu vision del mundo, sino que aprendes a ver el mundo desde todas las visiones posibles y eso te da cierta libertad para crear, ¿de que otra forma podria uno escribir desde la mente de un asesino serial, o una mujer enamorada si no es capaz de dejar de pensar como quien es? no creo haberlo logrado aun, pero al menos no me identifico con ningun personaje del circo.

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  3. Claro !!! Por eso podes escribir y yo ni siquiera imaginarlo !!!

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  4. Me gustó mucho. De verdad. Pero le eliminaría el último comentario que intenta explicar. Te felicito.

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  5. Gracias Bernardo, aprecio mucho tu comentario.

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