jueves, 1 de enero de 2015

Entre el sueño y la locura

    A veces siento que sueño, y aun así estoy despierto. ¿Acaso es mi realidad solo la mentira de una mente derrotada, temerosa de las posibilidades que le ofrece un futuro incierto? ¿O será que sigo mirando el ocaso de mi juventud, aun después de que la noche se torno negra y fría?
    
    Un latido profundo resuena en mi pecho. El prisionero manso está golpeando, cansado de esperar el momento de escapar de su encierro y tomar posesión de lo que alguna vez fue suyo. Porque entiende que aquello que vive por siempre me golpea y me transforma, y él no puede más que contemplarlo en silencio, llorando sin lágrimas y gritando sin voz, mientras lo ve arrastrarme con su paso firme e incorruptible hacia el final de mis días.
    

    Solo en sueños logro escaparme de aquello que me condena, y corrijo mis errores para entonces despertarme confuso y dolido, por saber que ya no hay retorno, por saber que estoy vencidos.
    

    Quizás solo quede conformarme, o tal vez la locura, que traerá el silencio a mi mente atormentada y la hermosa sensación de creer en las mentiras de un sueño que se hace vívido, aun estando despierto, a pesar que en el fondo siga sabiendo que no es cierto.
    

    A veces la vida duele... O será esto un síntoma de cordura que nos enseña a vivir resistiendo, y a convivir con ese que tanto odiamos, para entender que lo que resta por vivir depende de la tregua entre el que somos y el que fuimos, y convertirnos asi en ese que vive y sufre viviendo. ¿O será que ya estoy loco?,  ¿O será que aún no despierto?

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