miércoles, 15 de octubre de 2014

Cuento - Pequeñas e inocentes victimas de la Guerra

…La oscuridad se tornó gris y un agudo sonido quedó retumbando en mi cabeza. Pequeñas partículas flotantes caían desde el cielo como nieve. Con mi espalda aún sobre el piso, miré mis manos y las vi sucias de polvo y sangre, apenas si podía sentirlas. Traté de ponerme de pie, pero un pedazo de pared aprisionaba mi pierna. Usé todas mis fuerzas para quitarme el peso de encima, hasta que finalmente logré moverlo y levantarme. Todo parecía dar vueltas, ni siquiera podía mantenerme erguido.