jueves, 15 de mayo de 2014

Cuento - Animales Salvajes


Cuando la extraña fiebre hemática apareció en el mundo, la sociedad rápidamente entró en caos. La falta de una cura y la escasez de recursos hizo resurgir en el hombre el instinto de supervivencia, y así fue como luego de algunas semanas solo los más fuertes y los más astutos quedaron en pie.


      Durante once meses, he recorrido los pueblos desiertos en busca de comida junto a mi pequeña hija. Muchos sobrevivientes habían recurrido al canibalismos, pero yo pretendía preservar lo único que nos diferenciaba de los animales salvajes.


      Ese día habíamos caminado en la oscuridad del bosque largo rato, hasta que finalmente llegamos a una explanada en la que se alzaba una carpa de circo, la misma estaba rodeada por una cerca de palos y alambres. La tenue luz que se reflejaba desde el interior y el humo de una fogata indicaban que el lugar no estaba abandonado. Siempre buscaba alejarme de los peligros, pero mi hija necesitaba comer, y este lugar se veía prometedor.


      —Quédate detrás de estos árboles, iré a buscar comida —dije a mi hija. Le entregué mi mochila y le di un beso en la frente. Ella simplemente asintió.


       Machete en mano, me acerque escabulléndome entre los arbustos hasta la parte posterior del lugar. Mi corazón bombeaba con fuerza como nunca antes lo había hecho, sabía que ese podría ser mi final, pero en realidad lo que me preocupaba no era mi supervivencia, sino la de mi pequeña hija. Sentía terror de solo pensar en el terrible destino que ella podría tener, vagando sola en este mundo peligroso en caso que yo no estuviese para protegerla. Logré traspasar con facilidad el alambrado de púas, pero la aparición de un hombre en la entrada principal me obligo a tener buscar un lugar para ocultarme. Corrí cabizbajo hasta ubicarme detrás de una jaula que había a pocos metros de la carpa antes que pudiera verme. Desde allí, podía ver todos los movimientos del desconocido.


       El hombre tenía colgando de su espalda un rifle, y en su mano llevaba una cuchilla y una linterna. Se acercó a un viejo refrigerador, sacó un torso humano, lo tiró sobre una mesa y comenzó a desollarlo. Cortó un pedazo de carne y volvió a meterse a la carpa. Había un delicioso olor a carne asada.


       Me acerque pasando entre las jaulas, y fui sorprendido por el rugido de un tigre que se lanzó repentinamente contra los barrotes, del susto caí al piso. Pude ver dentro de la carpa el reflejo de la linterna dirigiéndose hacia la entrada por lo que rápidamente busque un lugar para refugiarme.


       El hombre salió a la oscuridad de la noche con su rifle y una linterna con la que comenzó a examinar todo el sitio.


       —¿Gary, Lance?, ¿son ustedes? —dijo y entonces iluminó al animal dentro de la jaula. El pobre se veía delgado y sin energías. “¿Porque mantendrían al animal con vida?”. Pensé, tal vez su carne no era tan deliciosa como la carne humana.


     Se puso el rifle al hombro, y regreso el refrigerador, de donde tomó un brazo humano. Entonces se acercó hasta la jaula, a escasos metros de donde yo estaba oculto y se lo arrojó al animal.


     Jamás había matado a otro humano, pero supe que este hombre no tendría piedad de mí, en caso de encontrarme, por lo que aproveche su distracción y me lancé sobre él clavándole el machete en el medio del cráneo. Su cuerpo cayó pesado, sin vida. Tomé la linterna y me dirigí rápidamente a la carpa temiendo que sus compañeros aparecieran en cualquier momento. Examiné el interior desde la entrada y no vi a nadie, solo una fogata en el medio del lugar con carne cocinándose y unas botellas de agua sobre la mesa. Tomé una mochila que había cerca y la vacié, y entonces me acerqué a la mesa y metí varias botellas de agua. Mire alrededor esperando encontrar alguna lata de comida o algo para alimentar a mi hija, pero no había nada, solo carne humana asada. Olía maravillosamente bien. Escuche un auto acercándose y vi el reflejo de las luces en la oscuridad. Sin pensarlo, tome la carne y la envolví en un trapo. Luego corrí hacia la parte posterior de la carpa y me escabullí por debajo de la lona. Corrí con desesperación hacia el bosque.


       Mientras corría en la oscuridad escuche unos gritos, supe que la cosa se pondría fea, tendríamos que alejarnos de ahí lo antes posible. Llegue a donde había dejado a mi hija, pero no pude encontrarla. Pensé que tal vez me habría equivocado de lugar pero también pensé en lo peor, los amigos del tipo que acababa de asesinar podrían haberla encontrado.


       —¡Hija! —susurre nervioso, todo mi mundo se vino abajo en ese instante. Por un momento pensé en la posibilidad de regresar hacia la carpa, ya que mi vida no tendría sentido si esos caníbales tenían a mi pequeña.



El sonido de un generador retumbo en la oscuridad. Un gran foco se encendió y comenzaron a examinar los alrededores. La luz paso cerca de donde me encontraba y tuve que agacharme para evitar ser visto. Con el reflejo de la luz pude ver la mochila en el piso y me acerque a ella. Entonces, mi pequeña salió de entre los arbustos.


      —Papá… aquí estoy.


    —Rápido debemos irnos —dije. La tome del brazo y nos internamos en el   bosque.


      Corrimos por algunos minutos, con las pocas fuerzas que nos quedaban. Ya lejos de la explanada encontramos un lugar para guarecernos cerca de una saliente y ahí nos quedamos. Abrace a mi niña con fuerza por unos segundos, intentando que no viera las lágrimas que no pude contener.



—Que es ese olor papá, huele rico.



Había evitado por mucho tiempo vivir y actuar como los otros sobrevivientes, pero entendí que un animal salvaje no solo mata, sino que también sobrevive. Por eso saque la carne asada que había envuelto en la tela, corte un pedazo con mi cuchillo, y se lo entregué.


       —Come esto, te dará fuerzas.

4 comentarios:

  1. creo que da para mas que un cuento corto !!!

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  2. (Dejo este comentario también acá porque es lindo tenerlo en ambos lados :P)

    ¡Qué trama absorbente! El relato es todo un hilo conductor que arranca y baja en picada hasta el final. Creo que lo leí en minuto y medio XD jaja
    Felicitaciones, tienes un “tempo” espectacular para narrar (y un contenido genial).
    Me sumo al tema de la corrección de tildes y un final más impactante. También debes usar la raya para los diálogos, no los guiones cortos.

    ¡Abrazos! :D

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